Tímida la postura del secretario del DE ante propuesta privatizadora

Tímida la postura del secretario del DE ante propuesta privatizadora

(Nuevo Ángulo) - “Abrir la puerta al interés privado y que este prevalezca sobre el interés público es muy peligroso. Hay que tener mucho cuidado”, así se expresó el secretario del Departamento de Educación (DE), Rafael Román Meléndez, cuando se le preguntó sobre el anteproyecto de ley de la autoría del presidente del Senado, Eduardo Bhatia, que pretende reestructurar radicalmente el Departamento de Educación.

El funcionario afirmó que sabe y es consciente de que se han desarrollado audiencias públicas en el Senado donde se han tocado estos temas. También, señaló que no ha sido invitado, aunque en un momento el gobernador Alejandro García Padilla justificó su no comparecencia a una de esas vistas. Román Meléndez afirmó que no es normal ni adecuado que el secretario no esté en esas audiencias aunque entiende que habrá una segunda ronda en el Senado y allí sí espera poder participar... y proponer.

Sin embargo, en prevención de eso y por iniciativa propia, el titular admitió que el sistema de educación pública está haciendo sus propios estudios para presentar Tímida la postura del secretario del DE ante propuesta privatizadora allí sus propuestas. Algunas de las propuestas podrían cruzarse con las del Senado y se deberán compaginar. Las que entren en colisión y no sean aceptables para la agencia y las que se añadan, deberán ser estudiadas y discutidas en el proceso parlamentario y entonces decidir si se integran en la propuesta final.

El objetivo principal de cualquier reforma, legislativa o del propio Departamento de Educación, es mejorar el nivel y aprovechamiento académico de los estudiantes del sistema público. El anteproyecto de reforma del sistema de educación pública propone un proceso de reorganización cuyos principales objetivos serían descentralizar y desburocratizar el DE. El secretario se ocuparía, principalmente, de lo que tiene que ver con política pública, mientras el manejo operativo de las escuelas estaría en manos de una Junta de Innovación Educativa.

Esta junta tendría cuatro miembros además del Secretario, los que, a su vez, nombrarían un Principal Oficial Ejecutivo que fiscalizaría el desempeño de todo el sistema. Ante esta posibilidad, Román Meléndez también señaló que “a la hora de la verdad, cualquier reforma educativa tiene que contar con el Secretario”.

ESCUELAS LÍDER

La reorganización del Departamento de Educación es un tema latente que ha estado presente siempre entre las tareas por hacer de todas las últimas administraciones. Todos los estamentos educacionales coinciden en que el aparato de educación pública no puede seguir funcionando de la forma en que lo ha hecho hasta hoy, menos aún, con los bajos resultados académicos que han ido decreciendo con el tiempo. “Algo se debe hacer… y pronto,” dijo el secretario, “pero debe ser de forma ordenada”, agregó.

“Resolver los viejos problemas administrativos. Descentralizar y minimizar la burocracia son asuntos deseables, pero hay que saber hacerlo para no generar más problemas que los existentes. Hay que saber cómo se canaliza el proceso. La autonomía es buena, pero fragmentar el sistema es malo y ese es uno de los males en los que podría caer el departamento si no se implanta con astucia la descentralización. No podemos crear muchos sistemitas de educación porque en vez de solucionar un problemón se estarían creando muchos problemitas en todo el país”, sostuvo.

Esos “muchos sistemitas de educación” podrían ser el resultado si se le da paso a este proyecto de la forma propuesta, reflexionó Román, porque por sobre, o paralelamente, al secretario de Educación, impone un Principal Oficial Ejecutivo del Sistema que nombraría a los directores de las escuelas de la comunidad. Estos directores, a su vez, contarían con completa autonomía administrativa, fiscal y operacional.

Es decir, el director podría preparar el presupuesto de su escuela, comprar materiales, contratar y remover el personal que asegure el funcionamiento óptimo de la institución. Esto, ahora, es función y responsabilidad del secretario. Las propuestas son muy parecidas a la alternativa que generó mucha discusión en el sistema: Las escuelas Charter.

En ese extremo es donde Román ve el peligro de la fragmentación “que sería como generar pequeños reinados con un director que actuaría como procónsul” y donde no está muy seguro de que sea un adelanto. El objetivo de las escuelas Charter y las que el anteproyecto del Senado denomina escuela líder, es ofrecer una alternativa a las escuelas públicas con bajo rendimiento en el aprovechamiento académico de los estudiantes.

Estas escuelas reciben autonomía luego de ser comparadas con las escuelas tradicionales. Sus directores tendrían libertad para trabajar con nuevos e innovadores enfoques educativos. Pero el anteproyecto de reorganización del sistema de educación es más ambicioso, o por lo menos, da mayor amplitud a las escuelas Líder y de la comunidad.

En el papel, estas ideas podrían ser de avanzada y útiles a la tarea de formación de los jóvenes estudiantes, pero podría acarrear tropiezos. Mientras no se despolitice el Departamento de Educación, eso sería armar pequeños ejércitos en el interior del sistema. Además, abriría la puerta para que las empresas privadas de educación se apoderen del sistema de instrucción.

El anteproyecto establece que, “la creación de las escuelas LÍDER está basada en la colaboración y creación de alianzas que permitan congregar y utilizar los mejores, más innovadores y más eficientes recursos disponibles para satisfacer las necesidades de las escuelas públicas de Puerto Rico.

Las entidades educativas certificadas elegibles para participar de este tipo de alianza educativa serán entidades educativas públicas, tales como entidades educativas sin fines de lucro, universidades, cooperativas de maestros, municipios, consorcios de municipios e instituciones de educación pública, organizaciones comunitarias sin fines de lucro y otras instituciones expertas en la educación que sean sin fines de lucro”. La idea puede ser buena y ya el Departamento trabaja con muchas instituciones educativas privadas, pero el secretario insistió que “abrir la puerta al interés privado y que este prevalezca sobre el interés publico es muy peligroso. Hay que tener mucho cuidado”, subrayó.

 
 


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