¡A defender Prossam! El plan que es alma y corazón magisterial

¡A defender Prossam! El plan que es alma y corazón magisterial

Me pregunto si estoy en lo correcto cuando intento describir la imagen de un líder. Siempre pensé que son personas que se entregan a una causa por el bien de los que representan. Mi definición de líder, entre otras cualidades, implica honestidad, rectitud, objetividad, solidaridad y empatía. Nunca pensé que por odio una o varias personas tergiversaran la verdad para hacer daño a la obra creada por el grupo que supuestamente representan. Sin embargo, cuando analizo las actuaciones recientes de algunos de los que se hacen llamar líderes del magisterio se me hace difícil entender su  grado de mezquindad.

Hoy, sin saber cuáles son nuestros planes, se lanzan en bandadas a atacar la obra del magisterio. No puedo creer que se pretenda que el sindicato de los maestros entregue una de las conquistas del movimiento obrero: la Ley 158 – 2006, por hacerle daño a la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR). Las expresiones de estas personas solo dejan ver una gran ignorancia y un alto grado de desprecio por lo que sus compañeros han creado. Desde que me inicie en la Asociación lo único que escucho de estos susodichos líderes son mensajes de menosprecio hacia lo que hemos construido. Desacreditan nuestro plan, utilizan los empleados del hospital para hacernos daño, manchan reputaciones y se inventan malabares para lograr su propósito. Tal vez su estrechez mental no les permite darse cuenta que lo que están haciendo le hace daño al magisterio. Hoy me pregunto, ¿por qué tanto odio? Si en su existencia no han aportado nada al magisterio, ¿por qué les molesta que otros aporten?

Hace 84 años los maestros crearon su propio plan médico. Era y es el único plan creado por empleados públicos, pero los ataques de estos grupos han hecho que un número de maestros prefiera un plan que no les da más que el que ellos crearon. Nuestro plan no tiene edificios lujosos, sus directivos no tienen casas de $2 millones en Miami ni yates de $100 mil atracados en Isla Grande; tampoco se transportan en helicópteros como los directivos de otros planes. No. Nuestros directivos no tienen nada de eso porque son 78 maestros. Nos mueve el orgullo de poder decir que sin la ayuda de nadie hemos contribuido en la protección de la salud de nuestros compañeros y a nuestro país. Lo hacemos porque PROSSAM es una casa grande que nos protege.

Lo que no dicen es que cuando uno de los exdirectivos de esos grupos del magisterio - que por cierto, ahora ocupa una posición muy cómoda- tuvo cáncer, como su plan no le cubría, ellos hicieron una recolecta y PROSSAM donó $500.Lo que no dicen es que cuando hubo que operar a uno de sus dirigentes de corazón abierto, como su plan no cubría, PROSSAM le ayudó con $3 mil. Después que salió de la crisis y se benefició de nuestra aportación, ese mismo compañero mientras vivió, fue más agresivo en contra nuestra. Pero no importa, lo importante es que era un compañero maestro y había que ayudarlo. Tampoco dicen que cuando nos llamaron porque un compañero de Barranquitas tenía un cáncer terminal y ya su plan no le cubría, PROSSAM le cubrió el resto de quimioterapias hasta que falleció. Tampoco hablan de los donativos ni las becas que damos a hijos de maestros ni de las ayudas que damos en casos de desastres ni de las camas o sillones de ruedas que proveemos cuando un compañero lo necesita ni de las cientos de cirugías de corazón que hemos cubierto. Tampoco van a hablar de hechos como el más reciente, cuando la policía socorrió una 
maestra de 72 años abandonada por todos y nos la dejó en la sala de emergencias de nuestro Hospital El Maestro y aunque no está recluida por enfermedad la estamos manteniendo en lo que le conseguimos albergue.

Como ese son cientos los casos que hemos atendido. No, no pueden reconocer lo que hacemos porque su mezquindad es tan grande que tienen que ocultar la verdad para que no reluzca la grandeza de nuestro plan que es más que eso porque encierra el alma y corazón de un magisterio noble, un magisterio que no se nutre de la mentira ni el engaño.

No, no pueden decir la verdad porque PROSSAM es el magisterio mismo, es una gran familia de la que nos sentimos orgullosos y agradecidos.Sin embargo, a pesar de los múltiples mensajes de agradecimiento por los servicios de nuestro plan tengo que confesar que siento decepción, no por estas personas porque sé que deben estar enfermas. Siento decepción porque aún hay algunos compañeros que le creen sus mentiras y se hacen parte de sus patrañas. ¡Despierten compañeros! Al magisterio nadie le da nada si no lo lucha por sí mismo y si lo poco que tenemos no lo valoramos estamos destinados a ser la clase profesional más marginada de nuestra patria.

Usemos nuestros talentos para defender la unidad del magisterio contra nuestros enemigos, muy en especial contra quien nada construye, pero todo lo critica y daña. Ante la incompetencia, la estrechez mental, la mezquindad y la ignorancia que se manifiesta en algunas personas defendamos nuestro plan, nuestro hospital, nuestros seguros. Defendamos nuestra obra, defendamos nuestra Local Sindical.

 

 

 


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